Desde este diario de A bordo han pasado unos cuantos días desde la anterior publicación, principalmente se han debido a problemas personales que me han impedido continuar con la publicación del mismo, lamentando tremendamente esta falta de continuidad.
Hoy simplemente quiero enlazaros con el siguiente blog:
http://www.expansion.com/blogs/navarro/
Principalmente con los siguientes artículos tan interesantes en los que sacar nuevas ideas. Espero que os sea de utilidad, están separados por grandes títulos, por lo que si os resulta tedioso leerlo todo os recomiendo buscar por los titulares.
Un Saludo!!
Marketing
jurídico
Me sigue sorprendiendo
cuando un abogado me pregunta qué es eso del marketing jurídico a lo que me
dedico y para qué sirve. Y es que aún existe un gran desconocimiento en el
sector de todo lo que puede aportar el marketing como herramienta de gestión.
No hay más que leer el artículo de Carlos García León sobre grandes fichajes en
un año de contención de gastos. Hemos pasado un 2013 en busca de la generación
de negocio, de fórmulas que aporten ese plus de diferenciación que haga que nos
encarguen un tema a nosotros y no a otros.
El marketing jurídico
no es más que una herramienta de gestión empresarial que ayuda a la toma de
decisiones estratégicas con el máximo de información. En un enfoque a costes,
los fichajes son parte de esa estrategia y responden a un deteminado
posicionamiento de marca, de intangibles pero que generan en la mente del
comprador atributos diferenciales.
Reivindico que el
marketing jurídico es una especialidad dentro del marketing de servicios,
porque requiere de un conocimiento muy profundo del sector y porque las
estructuras empresariales de la firmas son diferentes de una empresa
tradicional al uso. De entrada, se da la peculiaridad de que los accionistas
(socios) son los vendedores, quienes prestan el servicio y quien además,
toman las decisiones de gestión. También es muy específica la doble estructura
organizacional entre los abogados y el staff. Todo ello conforma
particularidades que deben tenerse en cuenta en cualquier plan de marketing.
El momento actual
requiere planificar y para planificar es importante analizar. El marketing nos
proporciona una herramienta de análisis, preguntas que debemos hacernos para
seguir adelante: ¿debemos crecer?, ¿debemos fusionarnos?, ¿estamos llegando a
nuestros clientes objetivo?, ¿cómo podemos diferenciarnos?, ¿debemos
internacionalizarnos?, ¿cómo podemos crecer en facturación en un mercado tan
maduro?... todas estas preguntas no pueden ser contestadas sin análisis, sin
conocimiento profundo del mercado (que incluye lo que está haciendo nuestra
competencia) y del comportamiento de nuestros clientes ante la coyuntura
actual. No sirve lo que uno opina, los datos deben ser contrastado e ir más
allá de percepciones.
La gran cuestión del
2014 será como diferenciarse y qué elementos nos van a hacer
mejores en la selección de servicios jurídicos. Todos estos los movimientos y
fichajes en el sector legal en las firmas buscan algo más que añadir, el
prestigio, los contactos, notoriedad... pero dudo de la efectividad a nivel de
generación de negocio, si no existe detrás una estrategia bien planteada.
De todas maneras, creo
que tanto movimiento responde también a la presión y la tensión vivida entre
los socios en este periodo de recesión. Es en los momentos difíciles donde
surge la verdadera naturaleza de las personas. Las épocas de bonanzas han
encubierto no sólo ineficacias si no diferentes visiones de los proyectos,
evitando enfrentamientos.
Creo que es un momento
especialmente interesante para utilizar lo beneficios que proporciona la
utilización del marketing jurídico en la toma de decisiones. No existe mucho
margen de error y la gestión ha pasado para muchos despachos a ser una
prioridad junto con la generación de negocio.
Sería un error pensar
que este marketing jurídico es únicamente tener presencia activa en redes
sociales y que la efectividad se midiese en base a seguidores. La comunicación
es una parte del marketing mix que viene al final del proceso de reflexión y
análisis y, además, no es aconsejable en todos los casos. Las redes sociales
son una excelente plataforma para la creación de marca, pero asociada a los
valores y atributos que decidamos. No todo tipo de notoriedad es bueno para una
firma
Sólo repasando lo que
es el famoso marketing mix, podemos encontrar las claves de reflexión para una
firma. La definición de nuestros servicios, su política de precios, dónde se
van a prestar (distribución geográfica) y cómo se va promocionar (comunicación,
incluyendo redes sociales, publicidad...) configura la estrategia de una firma.
Me gusta añadir dos
elementos más en los despachos a este marketing mix: el proceso y las personas.
La definición de los procesos de orientación al cliente nos ayudará a detectar
ineficacias.El perfil de profesional que pongamos delante de nuestro cliente,
será de verdad lo que nos diferencie. Personas y compromiso esa es la clave de
una firma.
Espero que este post
algo lo que en qué puede ayudar y que es el marketing jurídico. Nos queda
mucho por ver y mucho por innovar en el sector: campañas de publicidad, marcas
low cost, salidas a bolsa, fusiones impensables, creación de nuevos servicios
que acompañen a los legales... pero todo debe responder a una estrategia basada
en el análisis.
Por si alguien quiere
profundizar más en el marketing jurídico acabo de publicar un manual aplicación
práctica, que pretende ayudar a poner en marcha un plan de marketing para firma
(tal vez para el 2014).
Emprender
desde cero
Creo que la profesión
de abogado tiene mucho que ver con la de emprendedor y por supuesto con la de
empresario. Para montar un despacho no es necesario haber sido socio de una
gran firma y eso además, tampoco es garantía de éxito, ni mucho menos.
En mi anterior post lo
que pretendía reflejar es una tendencia de mercado, un hecho que está
ocurriendo en estos momentos en el sector legal español: la aparición de micro
despachos formados por abogados que salen de grandes estructuras cansados
de su rigidez y de su presión por facturar, con la ilusión de generar un
proyecto propio.
Pero hoy, voy a hablar
de los abogados emprendedores que no necesariamente han pasado por grandes
firmas (entendiendo grandes estructuras como tal).
Lo primero que me
gustaría destacar es que en las universidades e incluso en los colegios, el
modelo de éxito que se presenta es el del directivo de una gran compañía o bien
el socio de una gran firma. No creo que ese sea el único modelo de éxito,
trabajar para uno mismo es extremadamente enriquecedor, equivocarse y empezar
de nuevo debería formar parte de la mentalidad y del aprendizaje de nuestros
jóvenes. Creo que es un error enseñar que sólo existe un tipo de carrera de
éxito y sobre todo hay que remarcar que una carrera de éxito puede estar
plagada de intentos no existosos. Creer que las carreras son lineales y siempre
ascendentes es un error, y más aún en la coyuntura en la que nos encontramos.
Para mí confiar en la capacidad de superación de las personas después de un
golpe, es parte de la formación más importante en nuestros jóvenes.
Dicho esto, parece que
ahora ser emprendedor está de moda, pero para entrar en esta clasificación
parece que hayas de tener el éxito asegurado. Sinceramente creo que esta fiebre
por los emprendedores ahora es un discurso más cosmético que real. Emprendedor
es un profesional liberal tal cual y, por supuesto, un abogado. Superar el
vértigo de no ser un asalariado y buscar clientes es algo que muchas personas
llevan haciendo desde hace mucho tiempo, no es una etiqueta y responde a la
realidad laboral de muchas personas. La crisis ha roto muchos paradigmas, ser
asalariado ya es garantía de pocas cosas. Por eso creo que es tan importante
cambiar el modelo de éxito en nuestros en nuestros jóvenes y en las personas en
general.
El sector legal está
plagado de emprendedores, no olvidemos que el 95% de las firmas en España es de
menos de tres abogados. Pero el sector legal no solo está atomizado, si no muy
segmentado, hay muchos tipos de despacho y muchos modelos de negocio. El tamaño
ayuda a la competitividad y a la optimización de costes pero creo que el
momento actual brinda oportunidades a despachos pequeños y medianos sin tantos
cotes de estructura y de una gran calidad técnica. Los clienes han entendido
que la calidad no sólo está en los grandes.
Emprender sin
experiencia siempre es más difícil, como todo en la vida, por eso creo que
requiere un mayor énfasis en la planificación estratégica. Es importante tener
un plan, focalizarse y evitar a toda costa ser el despacho de la clientela que
entra por a puerta sin ninguna reflexión y dejarse agobiar por el día a día sin
parar para poder planificar. Existen abogados de éxito que ejercen de manera
individual ("sole practitioner"- es que los anglosajones tienen
palabras para todo) y creo también en los abogados generalistas capaces de
encontrar su hueco entre la superespecilización. El mercado es lo
suficienemente amplio par encontrar diferentes perfiles de clientes con
diferentes concepciones de lo que esperan de sus abogados. Lo importante es
saber encontrar a qué clientes les interesa lo que podemos ofrecer.
No existe un modelo
único de éxito, pero creo que el entorno es tan competitivo que requiere un
esfuerzo mayor en la gestión. Los pequeños y medianos hechos así mismos están
encontrando huecos. Pero no olvidemos que el modelo de negocio legal es un
modelo en permanente crecimiento que requiere nuevos abogados y nuevos socios
capaces de generar, los despachos deben crecer y deben planificar el
crecimiento, aunque sean muy pequeños. Seguro que existen muchos despachos de
éxito que no aparecen en los directorios internacionales y que ofrecen algo
diferente. Pero creo que es importante no olvidar la gestión para generar
crecimiento y que un despacho es una empresa aunque sea pequeña o muy pequeña.
Aviso, si que creo en los proyectos de despachos pequeños y medianos.
Promoción,
promoción
Estamos ya en el 2013 y
pinta que será de nuevo un año de mucho esfuerzo promocional. Las cosas siguen
más o menos igual, pero muchos despachos expresan su hastío por la presión en
los honorarios que hacen sus clientes. No es la primera vez que oigo a un
abogado que se niega a reducir sus honorarios a riesgo de perder el cliente:
"nuestra calidad tiene un precio". Y es que si realmente quieren
especialistas, con años de experiencia, no todo vale. Creo que en este año, la
carrera de descenso de los precios empezará a incluir algo más de sentido
común. Los abogados se quejan de que grandes marcas están bajando precios y
hundiendo el mercado, sobre todo porque les avala su marca que, justamente,
representa una ventaja competitiva.
Pero creo que también
los clientes, algunos ya en alerta por los precios exageradamente bajos y como
consecuencia de la falta de calidad, saben que el precio no lo es todo. Será
interesante observar este año el mercado. No sé si se podrá facturar como en
los años de bonanza, pero algunos despachos quieren salir de la espiral de
competir en precio. Tampoco sé si lo conseguirán.
Las firmas ya saben que
han de planificar sus acciones comerciales y entienden que necesitan
profesionalizar sus despachos para ser competitivos, especialmente en todo lo
que hace referencia a la promoción. Muchos han aprendido con esta crisis que
han de salir a captar clientes, o mejor dicho, negocio. Porque captar un
cliente y fidelizarlo, es otra cosa. Los clientes se han vuelto extremadamente
infieles y lo que se busca es negocio, trabajar en el largo plazo está
resultando cada vez más difícil. La relación abogado-cliente sigue siendo
personal, pero los objetivos de reducción de costes pasan por encima, cuando
una marca de abogados solvente ofrece precios más bajos o mucho más bajos.
La promoción forma
parte, o si no, debería formar parte de la actividad profesional de una firma,
no sólo centrada en las habilidades individuales de algunos de sus
profesionales, si no como organización.
La búsqueda de oportunidades también forma parte de ese día a día del abogado del sigo XXI. Y dentro de las actividades de promoción, la más efectiva sigue siendola visita promocional. Por un lado se da a conocer la firma y por otra a los abogados que la reresentan, que materializan el estilio y si es posible, la diferenciación.
La búsqueda de oportunidades también forma parte de ese día a día del abogado del sigo XXI. Y dentro de las actividades de promoción, la más efectiva sigue siendola visita promocional. Por un lado se da a conocer la firma y por otra a los abogados que la reresentan, que materializan el estilio y si es posible, la diferenciación.
Las visitas deben
combinar la planificación con la oportunidad, pero siempre deben prepararse.
Adjunto aquí algunos consejos que forman parte del sentido común, pero que
pueden servir de recordatorio sobre las claves de una visita promocional de
éxito.
• Conocer el negocio del cliente.
• Asegurarse cuantos van a asistir por parte del cliente y cuáles son sus cargos.
• Dejar hablar y preguntar.
• No es necesario apabullar al cliente con el gran conocimiento técnico que se posee, lo presuponen.
• Realizar un breve guión de quién y cuanto tiempo va a hablar.
• Evitar el lenguaje extremadamente técnico y complicado al no ser que se inicie una conversación extremadamente técnica.
• Enunciar los beneficios de trabajar con la firma (no descriptivos) si no detalles en los que la firma puede tener una ventaja competitiva o un servicio adicional: garantías, extensión de servicios, sistemas de facturación.
• Destacar los puntos clave de cómo trabajamos.
• Priorizar la diferenciación de la firma ante competidores, sin mencionar su nombre, por qué realmente nuestra firma y no otra.
• Hablar de precios y sistemas de facturación. Estar dispuestos a hablar de manera natural de precios y de sistemas de facturación.
• No leer una presentación, debe ser material a dejar o a enviar posteriormente, pero no seguirla al pie de la letra. Sólo deben proyectarte presentaciones muy formales, con mucha gente y que traten temas en concretos petición del cliente.
• Nunca excederse del tiempo límite que se nos conceden, a no ser por petición expresa del cliente o porque el cliente demuestre un interés específico.
Espero que puedan
servir de recordatorio y sobre todo que acompañen a un buen año promocional.
Sólo recrdar que la vista promocional es el primer paso de la promoción y que
la venta de servicios profesionales es en el largo plazo. Lo que queda es más
dificil y complicado: el seguimiento, no cualquier seguimiento, si no
aquél que sea capaz de aportar valor.
Los
cinco errores
Estamos en un periodo
en que los despachos se preparan y se esmeran en realizar acción comercial. La
captación de negocio se ha convertido en uno de los objetivos clave, bien sea a
través de la venta cruzada, que claramente sería la más efectiva, bien sea por
la captación de negocio nuevo.
La venta cruzada
( vender otras áreas de una misma firma) sigue siendo el gran reto de las
firmas. No se consiguen planes efectivos y aún teniendo un buen diseño de plan,
es difícil que se ejecute en las firmas. La venta cruzada requiere culturas muy
abiertas de tratamiento de clientes, una gran confianza entre los socios o
sistemas de retribución que la incentiven, bien de bonus o bien de no bonus en
el caso de no realizar ninguna acción de este tipo. El abogado siente
naturalmente que la acción comercial es captar negocio nuevo y, a poder ser, de
nuevos clientes. El entorno nos demuestra que la captación es difícil y que el
sector se ha vuelto tan competitivo que para determinados servicios percibidos
como commodities, va a precio y eso implica replantear el negocio en algunas
firmas.
El paradigma de compra
de servicios legales ha cambiado y el abogado ha de ir a vender y a buscar
clientes. Pero no siempre están preparados y de hecho algunos no asumen este
rol, que les incomoda y que piensan que nada tiene que ver con su profesión. No
obstante, yo creo que el abogado siempre ha tenido algo de empresario y que por
este motivo siempre ha estado siempre vinculado a procesos de compra. Es decir,
que el abogado independiente siempre ha tenido que vender sus servicios.
La presión que sufren
los abogados ahora, revierte en la búsqueda desesperada de visitas
promocionales y sus correspondientes presentaciones. Los abogados internos de
asesorías jurídicas están recibiendo muchas ofertas y mucha presión para
atender a estos abogados en busca de una oportunidad.
Los abogados tienen un
moemento de gloria es estas presentaciones y deben saber enteder qué necesitan
y que buscan estos potenciales clientes. Sin embargo, de mi experiencia y de
las entrevistas realizadas para el estudio del sector legal de los Negocios de
la Facultad de Derecho de Esade, sigo observando que se realizan cinco errores
básicos en estas presentaciones. Errores de sentido común y errores que creo
que provienen de no mirar desde la perspectiva del cliente. Los abogados siguen
siendo un colectivo poco orientado al cliente.
Estos errores son:
1. Evitar a toda costa
empezar la reunión con la pregunta: “Y… ¿Qué podemos hacer por vosotros?”. No
se puede esperar que la reunión o visita promocional que se solicita empiece
por que nos cuenten que necesidades legales tienen, es una pésima forma de
empezar y lleva implícitamente una manera de trabajar poco proactiva. Se espera
lo contrario.
2. No conocer al
cliente o información de su sector. No saber quién es su cuadro directivo o en
qué países opera, y lo que es más grave, no saber ni qué venden ni qué unidades
de negocio tienen. Aunque parezca mentira, esto ocurre demasiadas veces. Hacer
un seguimiento en prensa de los últimos meses del potencial a visitar es más
que recomendable.
3. Utilizar como
argumento de venta lo buenos que somos sin aportar experiencia ni datos
concretos. La posición en directorios es un referente, pero no significa que se
adapte a las necesidades que requiere el cliente en concreto o simplemente que
eso sea argumento suficiente para demostrar tu experiencia. La arrogancia causa
un efecto negativo.
4. No elegir
correctamente el número y los abogados deben ir a la presentación ni qué socios
son los más adecuados para visitar a un determinado potencial. Muchas vecesm,
en aras a no crear conflictos internos, las presentaciones se realizan con
demasiados socios, demasiados protagonistas y con poco valor a aportar. Si no
es a petición expresa del cliente potencial,los abogados no deben superar el
número de personas que nos van a atender o como máximo una más, ya que es
recomendable que las visitas promocionales se hagan con dos abogados. Las
presentaciones no deben extenderse más allá del tiempo que nos conceden a no
ser que el cliente genere debate y muestre interés. Extenderse mucho más allá
del tiempo que nos conceden sin aportar valor genera una mala percepción. Hay
socios que sabemos que capitalizan la conversación o que no escuchan, hoy
en día no nos podemos permitir que arruinen una oportunidad, aunque
técnicamente, sean los mejores.
5. No hablar de precios
o de sistemas de facturación. El precio es el segundo criterio de compra y, si
somos realistas, tal vez el primero en un determinado mismo nivel de despachos.
Sigue pareciendo poco elegante hablar de precios desde el primer momento, pero
esa información si que es relevante e importante para las empresas que se
encuentran en un periodo de reducción de costes. Hoy en día ser creativos o
adaptarse a los sistemas de facturación de las empresas sí que es una ventaja
competitiva.
Estos cinco errores no
son más que un recopilatorio de acciones de sentido común, por lo que no es más
que un recordatorio, pero teniendo en cuenta que una visita promocional es un
momento muy importante en la fase de captación, es una pena que sea un fracaso
por errores tan obvios. Las empresas están abiertas a escuchar opciones que les
aporten valor, pero no a perder el tiempo en visitas no preparadas destinadas
al autobombo. Eso no funciona. Estamos en un momento competitivo en el que la
aportación de valor no se improvisa, requiere esfuerzo planificación y
preparación y desde luego, eso se nota delante de un portencial.
Y
también cobrar...
Se acerca el final de
año y ahora los abogados no sólo deben vender y facturar, sino también
cobrar. El aumento de morosos y la falta de cobro están afectando
significativamente a los despachos y a sus cuentas de resultados, a los
que ya no les vale con facturar sino que además, también deben cobrar. Y es que
el proceso de compra no acaba hasta que no se cobra y el cobro se está
añadiendo a la lista de deberes de los abogados. El cobro se ha convertido en
algo realmente importante para los despachos y es unos de los puntos clave en
los que la crisis ha afectado a los despachos.
¿Pero quién debe hacer
la gestión de cobros? Los despachos pequeños no tienen más remedio que
dedicarse a la venta, a la producción y al cobro. El equilibrio entre el tiempo
que dedican a cada tema conformará el perfil de abogado y el éxito o no
como negocio. Los despachos pequeños y medianos están sufriendo mucho con los
morosos y a sus abogados no les queda más remedio que arremangarse y reclamar
pagos. ¿Puede hacerlo una secretaria? Puede hacerlo en primera instancia, pero
si persiste, debe ser el abogado quien finalmente reclame y quien acabe,
tal vez, renegociando la minuta para obtener algún tipo de pago o trueque. Cada
vez es más habitual que se pague con aquello que se dispone y algunos abogados
reciben honorarios en especies, que desde luego, no es el mejor de los
escenarios.
Conforme aumenta el
tamaño del despacho, las áreas de gestión se diversifican con personal de apoyo
y se reparten y asignan tareas. Si el despacho cuenta con un departamento
financiero, recae sobre él la gestión, pero ojo, no la responsabilidad. No
obstante, en algunos casos el socio rehúye su misión de cobro por lo ingrato de
la situación. El abogado considera que su trabajo es la captación, realización
y facturación. No el cobro. Pero el responsable último de que se cobre una
minuta, es el abogado quien consigue el cliente o el asunto y desde luego
el que lo trabaja y emite la factura. Así que, la función del socio sobre
todo en los tiempos que corren, acaba en conseguir cobrar. ¿Se puede
delegar a un asociado o a otra persona que no sea el socio o el responsable del
cliente? Sí, pero de nuevo la responsabilidad última no se puede delegar.
Lo que resulta más
terrible es que si no se han pactado y bien atado los honorarios desde el
principio, muchas veces estas situaciones incómodas de cobro sirven
incluso para reducir los honorarios, si se quiere cobrar algo. ¿Qué hacer?
De nuevo, la situación cliente abogado se tensa y la rentabilidad del trabajo
realizado baja por los suelos, porque es mejor cobrar. En algunos casos se
puede llegar a los tribunales, pero debe analizarse con detenimiento y
estudiarse caso por caso. Estas situaciones además, pueden conducir a
pérdidas de clientes, aunque la reflexión posterior es si interesa este tipo de
cliente y en qué condiciones.
La crisis y la venta de
servicios en los que los clientes no perciban el valor han acentuado el número
de situaciones tensas con respecto al cobro. No existen soluciones estándar
para esto, pero por una parte el pacto a priori de honorarios y plazos debe
quedar claro, por escrito y firmado (que no siempre es así) y por otra, el
abogado debe responsabilizarse de la gestión y cobro. La creación de
procedimientos internos y de tiempos de reclamación ayudan a poner en marcha de
manera automática qué hacer en cada momento, pero ya no se puede no ser activos
en los cobros.
Así pues, a la larga
lista de tareas de gestión que deben hacer los abogados se añade la gestión de
cobros que está siendo una parte importante y preocupante en los despachos como
consecuencia de la crisis. Algunos despachos están innovando en sistemas
de facturación que aseguren pagos regulares fraccionados en periodos más cortos
de tiempo, otros aseguran las penalizaciones en caso de no pago en los
contratos, pero está claro que es un punto importante en el que se debe
trabajar en los tiempos que corren.
https://pleasantmountpress.com/15-mejores-cosas-para-hacer-en-barranquilla-colombia/
ResponderEliminarCon raíces en las tradiciones católicas españolas mezcladas con costumbres africanas e indígenas, es un festival salvaje y vibrante lleno de música alta, bailando en las calles, y millones de fiesteros que acuden a la ciudad para esta locura.